Un día me harás morir de tristeza
Será que de pronto,
Caminando por tus calles sucias, mi corazón se pare
Mi cuerpo caiga en la vereda
¿Qué será lo último que vea entonces?
Acaso un crepúsculo hermoso
O mi reflejo en los ojos de un perro callejero
¿Qué será lo último que escuche entonces?
Al cobrador de combi llamando pasajeros
Una cumbia, un reguetón
Un huayno, un festejo
Acaso solo el zumbido en mis oídos
El aleteo de una cucaracha saliendo del desagüe
(duele ya algo en el pecho
Una desilusión de amor)
¿Qué sea lo último que huela entonces?
El aderezo de alguna cocina desconocida
El perfume caro de algún criollo
El olor de sudor del trabajador regresando a casa
En esa vereda con hedor a orines de perro
¿Qué será lo último que piense entonces?
El polvo de Lima me entra en los ojos
Hay llovizna en mi corazón y piedritas en mis zapatos.
“Y no me corro.”
Caroline, innamorata.
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